NO DEJES PARA MAÑANA, LO QUE PUEDAS HACER HOY
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Desconozco qué te aportan los análisis de esta sección, pero si te sirven para que reflexiones y encuentres algún porqué de tu situación e incluso generar alguna solución a tu estado actual no favorable, estaré dichoso de seguir escribiendo y contribuyendo, en algo, a tu equilibrio emocional.
Refrán: “No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy”.
Aquí la idea principal se centra en la conveniencia de actuar, sin retrasar innecesariamente aquello que sabes que debes hacer, tarde o temprano. Es una invitación a evitar una forma de actuar que trae verdaderos quebraderos de cabeza en lo personal y en las relaciones con los demás: la procrastinación, que no es nada más ni nada menos que… bueno, te lo digo después.
Bueno no…, te lo explico ahora: significa aplazar una tarea que sabes que toca hacerla ahora, incluso teniendo claro que las consecuencias de la demora pueden ser negativas. Es algo raro de vosotros, los humanos.
Actuar de inmediato te evitará que la carga de asuntos a afrontar se vaya haciendo más grande cada vez, con lo que ello significa en cuanto a desgaste posterior.
De alguna manera, viene a decir que el tiempo juega a tu favor cuando eres proactivo, con el añadido de que cumplimentar una tarea implica reducir preocupaciones futuras, respecto a “algo pendiente por hacer”. Así, consigues liberar energía mental y reduces el riesgo de sobrecarga por acumulación.
Es un enfoque muy inteligente, porque no en pocas ocasiones el desgaste no viene por una tarea concreta, sino por la suma de ellas y la rumiación que se produce por no haberla afrontado. Imagina aquello de: “…tengo que llamar a”, “…a ver si termino lo del jardín”, “…debería ir a comprar”, “…estaría bien decidirme ya, pero es que…”
Todo lo anterior es generador potencial de fatiga mental, reduciendo así las capacidades para ocuparte de aquello que tienes pendiente, lo que hace reducir tu eficiencia, pasando al mundo costoso de la eficacia.
Además, seguro que te ha ocurrido que, una vez afrontada una actividad, te diste cuenta de que era menos de lo que estuviste todo el tiempo imaginando, es decir, has gastado energía en exceso y no es algo que debieras desperdiciar.
A todo esto, hay que añadir lo que genera para tu autoestima y autoconfianza, aunque sean pequeños avances, ya que ello te provoca sensación de control y alimenta tu motivación.
Este refrán es un pequeño antídoto para combatir una trampa en la mente humana: mañana tendré más ganas que hoy y será más fácil de hacer. Sabes bien que, a veces, ese mañana nunca llega, o bien llega tarde o de manera más costosa.
No obstante, ya sabes cómo funciona mi análisis de refranes, en cuanto a que -como las monedas- tienen su cara B o matiz a considerar, que en este caso es el que voy a contarte ahora mismo, para no dejarlo para mañana.
El riesgo aparece de varias maneras: uno es que te genere una sensación de urgencia generalizada, en el sentido de hacerlo todo lo que puedas hacer… ahora, sin tener en cuanta el análisis o incluso la distancia emocional que puede suponerte darte un respiro hasta mañana o pasado, lo que podría provocar un incremento del riesgo de cometer errores a la hora de actuar.
Otro es que te empuje a una actividad constante, generando con ello un desgaste importante, así como un sentimiento de culpa si descansas o pospones una tarea, algo que debes diferenciar porque posponer no significa siempre procrastinar.
No debes obviar el valor del descanso, del relax, del aburrimiento, del enfoque orientado a recuperar energía.
Por lo tanto, es esencial saber distinguir entre tareas importantes y urgentes, siendo las primeras susceptibles de situarse en otro punto del calendario diferente al presente inmediato.
Igualmente debes concretar el motivo de posponer, porque si es por miedo o inseguridad, ahí te apunta algo sobre qué debes hacer para actuar.
Por último, no olvides que cada persona tiene su propio ritmo, algo a tener muy presente a la hora de animar a alguien a que se active, porque no es lo mismo animar que presionar.
PARA REFLEXIONAR:
¿Recuerdas tareas que te
pasaste de rapidez y otras en las que te faltó calma para valorar mejor tu
decisión?
Psicólogo Clínico y del Deporte // Col. AN-2.45


