VOLVER A EMPEZAR

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Ahora que se acaba este año, como siempre me gusta hacer balance y ver dónde estoy... y sin duda, este es un año marcado al rojo vivo en mi vida. Parecía que estoy que voy a escribir se me resistía y no te imaginas lo feliz que me hace escribir estas líneas: "Este 2020, en lo personal, a mí me ha devuelto la vida, la ilusión y las ganas de todo".

Han sido muchos años esperando que toda esta pesadilla acabara, que llegara mi ansiada alta médica y me dieran permiso para volver a vivir...

Ese día llegó por sorpresa, cuando menos me lo esperaba, pero aquellas palabras hicieron un click en mi cabeza: "No tiene solución, puedes hacer vida normal con esta limitación". 

Nunca pensé que esas palabras sonarían tan bien. Cuando llegó ese día con el que tantísimas veces había soñado y que, siendo sincera, pensé que nunca llegaría, estábamos en plena pandemia mundial, con la peor situación laboral, económica, sanitaria y social que ha habido en años.

Joder... ¿En serio me lo estás diciendo?... Pero esto, ¿qué tipo de inocentada es? 

No podía tener peor suerte... Pero si algo he aprendido de todo esto que me ha pasado, es que hay que seguir para adelante, siempre, aunque todo pinte negro, aunque no veas la luz al final del túnel, no hay que tirar la toalla, a pesar de que cada día tengas ganas de hacerlo, aunque creas que no te queden fuerzas porque siempre se puede un poco más... Y entonces un 27 de octubre de 2020, en ese año negro y desastroso para el mundo, mi túnel negro se acaba y por fin esa luz de la que tanto me habían hablado aparecía. No era mentira, existía y estaba ahí, delante mía, esperándome, dándome la oportunidad de empezar dónde lo dejé, pero evidentemente sin ser la que era cuando mi mundo se paró en seco. 

Y gracias a esto he podido aprender a vivir de una manera que yo no sabía. Me ha enseñado a valorar las pequeñas cosas. He aprendido a ser paciente, a aguantar y a esperar. A esperar mucho.

Estoy aprendiendo a disfrutar del momento sin pensar más allá (aunque a veces me cueste), he aprendido y sigo aprendiendo a vivir con positivismo y alegría, y sobre todo, a valorar la vida y las cosas que nos ayudan a crecer... Y gracias a mi rodilla yo he crecido mucho y si no me hubiera pasado esto, jamás habría llegado a dónde estoy ahora.

Así que, aunque no te lo creas, le debo mucho a todo lo que me ha pasado y que me ha hecho ser un poquito más fuerte y estar más tatuada que aquella persona de veintitrés años que se torcía la rodilla el 27 de mayo de 2016.

Y esto sólo acaba de VOLVER A EMPEZAR... 


Mª del Mar de la Vega






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